Aumenta la resistencia contra las enfermedades. Equilibra todas las funciones orgánicas. Restablece el flujo de la energía corporal. Detiene y restaura el daño ocasionado por enfermedades crónicas y degenerativas.
Elimina células muertas de la piel Reduce arrugas y manchas. Mejora la circulación de la piel Reduce marcas de acné y cicatrices Humecta e hidrata la piel